Una mirada al Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y la Bifobia

El día internacional contra la Homofobia, Transfobia y la Bifobia tiene su origen por  un día como hoy 17 de mayo pero de 1990 donde la Asamblea de la OMS elimino  a la homosexualidad de su lista de enfermedades,  transformándose en  un día en donde se recuerda que la libre expresión de las identidades género y orientación han de entenderse como un derecho fundamental, por lo que no puede estar sujeto a condicionamientos de índole clínica.

Cuando hablamos de condicionamientos de índole clínica nos referimos al impacto que tiene un diagnostico medico en una persona, ya que estas categorías facilitan que las personas interioricen su ser como “una condición que es anormal o patológica”. Un ejemplo notable es el de la tercera versión del Manual Diagnostico de Trastornos Mentales (DSM) que en 1980 crearía  la categoría de “homosexualidad egodistonica” para referirse a aquellas personas que sufren a causa de su orientación homosexual. Este término fue criticado por considerar que dicho sufrimiento, de estar presente, es producto de la homofobia social y no de la orientación sexual del sujeto.  Estos cambios de terminología se han ido produciendo en función del periodo histórico y el contexto sociocultural y revelan una compleja interacción entre instituciones políticas, organismos médicos y sanitarios, centros académicos, con los que se negocia constantemente los significados sobre el género, la sexualidad, y por consecuente, la realidad.

Por ello, este día devela además del reconocimiento de   la libre expresión de las identidades y orientaciones sexuales,  él poder que tiene el lenguaje en la construcción de nuestra realidad a partir de nuestros discursos, ya que de él  deviene todo el sentido de normalidad.  Por suerte, el discurso no se genera sólo del lado de las instituciones sino también por parte de los sujetos y es en esta parte en dónde los invito a reflexionar más allá.

Los invito entonces a pensar las posibilidades que surgen a partir de nuestra sexualidad de formar nuevas maneras de relacionarnos y existir. Quiero decir que el conflicto parece ir más allá de que dos hombres se besen en contra de lo “natural”. Son los lazos afectivos que se crean por estos dos hombres lo que produce conflictos, pensemos en el ejército donde no hay cabida al amor masculino y a pesar de ello existe y es castigado. Ya que las normas institucionales no pueden revalidar esas relaciones de intensidades múltiples, de tonos cambiantes, de movimientos imperceptibles, relaciones que introducen el amor donde solo debería regir la ley, la regla, o la costumbre.

Si bien uno de los retos que limita este pensamiento es la obstinación a crear modelos de cómo ser “gay”, “lesbiana”, “queer” o “trans” etc. Modelos que muchas veces limitan al enmarcar estas diferentes existencias en una imagen donde lo primordial es librear el deseo asi como en ser sujetos infinitamente más capaces de placer a través de su actividad sexual. Es decir centrarse puramente en la transacción de placer cómo única forma de convivencia, ya que suprime lo que hay detrás de ello: la ternura, la amistad, la fidelidad, el compañerismo, el sentido de comunidad, la formación de alianzas que una sociedad patriarcal como la nuestra temería acoger sin temor a que se formen alianzas, colectivos,  que a su vez producen lo que hoy celebramos, la lucha por un derecho.

Pregúntate a ti mismo si el verdadero problema de la sociedad con la diversidad de género no está el acto sexual en sí mismo, sino en que estas personas se puedan amar unas a las otras y formen un estilo de vida el cual ellos tengan que presenciar e interactuar. Diria Foucault que lo inquietante de la homosexualidad es el modo de vida homosexual más que el acto sexual en sí  mismo ¿Cómo pueden dos hombres estar y vivir juntos, compartir su tiempo, su comida, su dormitorio, su ocio, sus desgracias, sus experiencias, sus confidencias? .Es una inquietud que altera a muchos pues, ser trans, ser lesbiana, ser gay, ser bisexual,etc. significa que tales opciones obren en nuestra vida entera, pues nos rehusamos a las forma de vida que nos son propuestas y quizá es porque estamos cansados de ellas, y ahí radica mi reflexión puesto que la sexualidad se vuelve entonces un medio para descubrir e inventar nuevos tipos de relaciones, se forma un cambio de existencia que se verá logrado el día que decir ¿Eres homosexual? Sea tan normal como preguntar si eres soltero.

Referencias:

Mas Grau, J. 2017. “Del transexualismo a la disforia de género en el DSM. Cambios terminológicos, misma esencia patologizante”. Revista Internacional de Sociología 75(2):e059. doi: http://dx.doi.org/10.3989/ris.2017.75.2.15.63

Micheal, F. (1994) ¿Qué hacen los hombres juntos? Ed. GALLIMARD

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