¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando tenemos un Déjà vu?

Imagina que vas acompañado de algún amigo mientras caminas a tú destino, nunca has ido a ese lugar pero cuando llegas te da la sensación de haber estado ahí, es una sensación de ya haber visto ese momento y  de pronto esa sensación se esfuma y sólo te preguntas ¿Acaso esto ya lo había vivido?. En cierta forma la mayoría de la gente así experimenta un Déjà vu.

“Es una impresión repentina en que la escena que acabamos de asistir ya estuvo frente a nuestros ojos antes, con las mismas personas que conversaban, que expresaban los mismos sentimientos en los mismos términos (Bodei, 2007, 21).”

La palabra Déjà vu viene del francés y significa “ya visto”, este fenómeno bastante intrigante cuando se experimenta por primera vez todavía no tiene una explicación clara y contundente del porqué se da en los humanos.

Una explicación curiosa del Déjà vu es que debido a la diferencia de llegada de la señal luminosa a través de nuestros ojos conlleva la sensación de haber visto el paisaje antes. Pero si esto fuese cierto, entonces tendríamos Déjà vu a cada instante, lo cual no sucede. Este término fue acuñado por Émile Boirac (1851-1917) en su libro L’Avenir des Sciences Psychiques (The Future of Psychic Sciences.

El psicólogo y neurocientífico Akira 0´Connor de la Universidad de Saint Andrews por su parte llevo acabo un experimento donde realizo resonancias magnéticas a 21   participantes a quienes se les había provocado un déjá vu. Se esperaba que las áreas relacionadas con la memoria (lóbulo frontal) se activaran pero en cambio se activaron otras zonas cómo la de la toma de decisiones. Para Connor esto quiere decir que los déjá vu ocurren cuando las regiones frontales del cerebro están revisando nuestros recuerdos en busca de algún tipo de error en la memoria, lo cual provocaría esta sensación de recordar algo y el hecho de que sepamos que no hemos vivido ese momento antes.

Otra especulación de los déjá vu menciona que se debe a un mal funcionamiento entre la memoria de largo y corto plazo en el cerebro, es decir, que la información que tomamos de lo que nos rodea podría “filtrarse” y tomar otro camino de la memoria de corto plazo a la de largo plazo, así podemos estar experimentando un momento nuevo y sentir como si estuviéramos recurriendo a alguna memoria del pasado lejano.

De forma similar otra hipótesis de los déjá vu es que se tratan de un error en el tiempo; mientras percibimos un momento, la información sensorial puede simultáneamente cambiar de ruta e ir hacia el almacenamiento de largo plazo, causando un retraso, y ese sentimiento de haber experimentado ese momento antes.

Al final no hay una teoría que explique la causa directa de los déjá vu, hasta ahora solo se relacionan las posibles causas que pueden explicar este fenómeno tan interesante. Aunque podemos concluir que todas las explicaciones tienen una característica que comparten: en todas somos conscientes de que un déjá vu está ocurriendo.

Referencias:

Bodei, R. (1995): Geometría de las pasiones, México, Ed. Fondo de Cultura Económica.

Bartolomei, F. (2012) Rhinal-hippocampal interactions during déjà vu. Clinical Neurophysiology V.123. p-p  489-495

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