¿Qué es la resiliencia?

Levantarte con el pie izquierdo, algo que hemos vivido todos, un mal día en el cuál nuestras expectativas no veían venir aquello que convirtieron un día prometedor en un día desastroso. ¿Pero qué es un mal día?, es difícil decirlo pues dependerá de la visión y perspectiva de las cosas que tenga cada persona, cómo el ejemplo del vaso medio lleno o medio vacío.

Si definiéramos la idea de “un mal día” diríamos que es aquel momento en dónde perdimos o no pudimos controlar una situación que dio como resultado una situación no esperada que resulta negativa o contraproducente desde nuestra perspectiva de las cosas.  Puede ser a causa de un descuido cómo olvidar las llaves de nuestro hogar por salir con prisas de la oficina, también puede ser a causa de algún factor externo cómo un accidente de tránsito que te hizo llegar tarde, un asalto en el transporte público o simplemente un comentario que altero tu estado emocional y te puso de mal humor o triste el resto del día. Pero pese a que se trate de algo leve o grave hay en este tipo de situaciones algo que a veces perdemos de vista y es: ¿hay algo de rescatable de este mal día? ¿Una vez que se suscitó esta situación estresante no hay vuelta atrás?

Lo cierto es que las adversidades no son únicamente un mal momento, de ellas podemos aprender mucho, así como pasa en la ciencia, cada descubrimiento fue producto del ensayo y el error, y por lo tanto aquel científico que se sobrepuso a largas horas de fracaso y supo sobreponerse al estrés del fracaso fue aquel que pudo descubrir algo nuevo.

EL concepto de resiliencia

La resiliencia es un concepto que puede ampliar nuestra visión de las cosas, este término proviene del latín de la palabra resilio, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar (Kotliarenco et al. 1997). También incumbe a la física y se   entiende cómo la resistencia de un cuerpo a la rotura por golpe o la capacidad de un material después de someterse a una presión deformadora.

Tiempo después la psicología y la psiquiatría adoptaron este término, Kumpefer (1998) lo uso para describir la habilidad para afrontar exitosamente el estrés  y los eventos adversos procedentes de la interacción de diversos elementos en la vida del niño,  otros estudios sobre resiliencia según Becoña (2006) se realizaron con el esfuerzo de conocer el origen y desarrollo de psicopatologías (enfermedades mentales), especialmente en niños en riesgo de desarrollarlas debido a enfermedades mentales de los padres, conflictos interpersonales, pobreza o situaciones extremas de estrés.   

Dentro las definiciones más recientes está la de Luthar (2003) quien la define como “la manifestación de la adaptación positiva a pesar de significativas adversidades en la vida”.  También existen otras cómo las de Fonagy et al. (1994) que describen la resiliencia como “el desarrollo normal bajo condiciones difíciles” y Masten (2001) como «un fenómeno común que surge de los procesos adaptativos humanos ordinarios»

Conforme este terminó se ha ido popularizando ha empezado a generar confusión cuando se habla de él. Por ejemplo Garmezy ( 1991) menciona que no implica tanto ser invulnerables al estrés, ya que muchas veces se entiende así, más bien se refiere  a la habilidad de recuperarse de eventos negativos. Así queda claro que una persona con comportamientos resilientes no es aquel que no se altera en una situación estresante, en cambio será quien se puede sobreponer a dicha situación pese haberse alterado. 

Por otro lado, existe el debate de sí la resiliencia es un proceso o un rasgo de la personalidad, quienes apoyan la idea de que está es un proceso, expresan que la resiliencia de una persona estará influenciada por su relación con el medio ambiente, por ejemplo, Masten y Powell (2003) han estudiado los factores asociados a la resiliencia y los han organizado en tres áreas principales, el nivel individual, familiar y social.

Diferencias individuales:

  • Habilidades cognitivas (puntuaciones en CI, habilidades atencionales, habilidades de funcionamiento ejecutivo)
  • Autopercepciones de competencia, mérito, confianza (autoeficacia, autoestima) – Temperamento y personalidad (adaptabilidad, sociabilidad)
  • Habilidades de autorregulación (control de impulsos, afecto)
  • Perspectiva positiva sobre la vida (esperanza, creencia en que la vida tiene un significado, fe)

Relaciones familiares

  • Calidad de la crianza (incluyendo calidez, estructura y guía, expectativas)
  •  Relaciones cercanas con adultos competentes (padres, familiares, mentores) 
  • Conexiones a iguales pro sociales y con reglas duraderas (entre los niños mayores)

Fuentes y oportunidades de la comunidad

  • Buenas escuelas
  •  Conexiones con organizaciones pro sociales (tales como asociaciones y grupos religiosos)
  • Calidad del vecindario (seguridad ciudadana, supervisión colectiva, bibliotecas, centros recreativos)
  • Calidad de los servicios sociales y del cuidado de la salud

Además, todos estos factores actúan para reducir el impacto de los eventos negativos o bien servirían para desarrollar y mantener la resiliencia en una persona (Rutter, 1987).  Por ello desde este punto de vista la resiliencia no es un rasgo fijo, sino un proceso que va cambiando a lo largo de la vida de las personas al igual que el ambiente que los rodea.

En conclusión, la resiliencia es mucho más habitual de lo que nosotros pensamos y puede ser vista como un proceso adaptativo muy normal en nuestra especie y que además podemos desarrollar con ayuda de un profesional de la salud mental.

Referencias

Becoña, E. (2006) RESILIENCIA: DEFINICIÓN, CARACTERÍSTICAS Y UTILIDAD DEL CONCEPTO. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica Vol. 11 (3)

Fonagy, R, Steele, M., Steele, H., Higgitt, A. y Target, M. (1994). The Emmanuel Miller Memorial Lecture 1992. The theory and practice or resilience. Journal of Child Psychology and Psychiatry andAllied Disciplines, 35, 231-257.

Garmezy, N. (1991). Resilience in children’s adaptation to negative life events and stressed environments. PediatricAnnals, 20, 459-466.

Kotliarenco, M.A., Cáceres, I. y Fontecilla, M. (1997). Estado de arte en resiliencia. Washington: Organiza

Kumpfer, K., Szapocznik, J., Catalano, R., Clayton, R.R., Liddie, H.A., McMahon, R., Millman, J., Orrego, M.E.V, Rinehart, N., Smith, I., Spoth, R. y Steele, M. (1998). Preventing substance abuse among children and adolescents: Family-centered approaches. Rockville, MD: Department of Health and Human Services, Center for Substance Abuse Prevention

Luthar, S. (2003). Preface. En S.S. Luthar (Ed.), Resilience and vulnerability. Adaptation in the context ofchildhood adversisties. Cambridge.

Masten, A.S. (2001). Ordinary magic. Resilience processes indevelopment. American Psychologist, 56, 227-238.

Masten, A.S. y Powell, J.L. (2003). A resilience framework for research, policy, and practice. En S.S. Luthar (Ed.), Resilience and vulnerability. Adaptation in the context ofchildhood adversisties (pp. 1-25). Cambridge, RU: Cambridge University Press.

Rutter, M. (1987). Psychosocial resilience and protective mechanisms. American Journal of Orthopsychiatry, 57,316-331.

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