Misofonía: La molestia a ruidos cotidianos

El riesgo que conlleva el ruido es conocido desde hace muchos años y se sabe tiene alteraciones para la salud, este efecto nocivo del ruido depende de varios factores como; la frecuencia, pureza, intensidad, duración o tiempo de exposición, repetición, edad y susceptibilidad individual.

Respecto a las áreas que se ven afectadas por el mismo estas no se limitan al aparato auditivo, también actúan sobre el cerebro en los centros bulbares, vegetativos y centros corticales de asociación.  Además, se considera al ruido dentro de los factores que predisponen a la fatiga mental y física, algunos ejemplos cotidianos podrían ser: el estar expuestos mucho tiempo al ruido del tráfico o tener un vecino que no deja dormir por su música, incluso el llanto de un bebé, son algunos ejemplos del por qué suelen reflejarse tasas más elevadas de inestabilidad en las personas afectadas por el ruido.

No obstante, cuando hablamos de daños generados por el ruido usualmente pensamos en las ausencias cómo la sordera e hipoacusia donde hay una pérdida auditiva, sin embargo, existe por otro lado el efecto contrario que sería la misofonía, hipercusia o fonofobia.

¿Qué es la misofonía?

Cuando te molesta el ruido que produce alguien al comer, respirar, toser o sonarse, podríamos estar hablando de misofonía. Nos referimos al sentimiento de irritabilidad, estrés, repulsión e incluso sudoración al escuchar sonidos cotidianos a los que la mayoría de personas está acostumbrada.  

Cabe resaltar la diferencia entre la misofonía, fonofobia y la hipercusia, ya que, aunque los síntomas son parecidos, no debemos confundirlos.

  • Hipercusia: es una condición en la que una persona percibe sonidos de volumen normal como muy intensos, frecuentemente con audición normal. Es más, un síntoma relacionado a otras enfermedades y causas cómo; contusión cerebral, enfermedad de Lyme, síndrome de Williams, o deficiencia del conducto semicircular superior del oído interno.
  • Fonofobia: es una condición mental donde el paciente tiene un miedo extremo a ciertos sonidos, que ellos asocian a “algo malo”, y como resultado de estos pensamientos erróneos perciben los sonidos mucho más intensos de lo que son.
  • La misofonía: la alteración sensible que consiste en una especial sensibilidad a determinados sonidos cotidianos que mientras para la mayoría de individuos son imperceptibles, al misófono le resultan particularmente molestos. Esta no está categorizada cómo un trastorno por parte de la psicología ni psiquiatría, pero recientemente se ha decidido estudiar.

¿Cuál es el origen de la misofonía?

La misofonía aún no es considerada como un síndrome, enfermedad u trastorno, pero ha empezado a tomar relevancia el estudio de este concepto. Se ha mencionado por parte los pacientes estudiados que el inicio de la misofonía puede estar asociado con un profundo disgusto al escuchar a los miembros de la familia comer durante la infancia. Pese a ello los pacientes no reportan haber vivido esto cómo un trauma o estar relacionado a ello cómo para producir malestar. Otra explicación es que la misofonía parte de un síndrome general de hiperactividad a los estímulos sensoriales.  Otra hipótesis es que la misofonía es parte del Trastorno de personalidad obsesivo compulsivo, en el cuál una persona moralmente estricta puede tener dificultades con lidiar con los sonidos de una persona que mastica de forma “mal educada” (con la boca abierta) lo que resulta en una inhibición del comportamiento agresivo.

A grandes rasgos parece que en la misofonía se describe una parte obsesiva, que es la atención y preocupación por un sonido particular, y una parte impulsiva, que es la necesidad de realizar una acción agresiva. Ambos aspectos deben someterse a investigación dentro de un único modelo casual, que actualmente es demasiado ambicioso.

La misofonía, otra forma de percibir al mundo

Aunque no se trate de manera oficial de un trastorno, el concepto de misofonía y las personas que adjudican vivir con este displacer al sonido cotidiano dejan relucir cómo la percepción de esta “facultad superior” de percibir distinto el sonido abre un diálogo por medio de la experiencia de otros, quienes entre se solidarizan tratando de hacer consciencia del malestar que viven día a día.

Otro aspecto relevante es caer en cuenta de que la diferencia, aquella que uno percibe de sí mismo frente a la normalidad de la mayoría, no tiene por qué ser un obstáculo o problema, si claro esta se lleva de forma adecuada y se convierte en una ventaja, un regalo, un don, como, lo es percibir el sonido de forma distinta a los demás.

Si tú vives en esta situación puedes acercarte a la terapia psicológica, una de las terapias más habituales  en estos casos consiste en la escucha controlada y de manera progresiva a los sonidos que resultan molestos para el paciente, y conseguir que, poco a poco, estos sonidos no molesten.

Referencias:

Misofonia (2015) Misofonia: criteri diagnostici per un nuovo disturbo psichiatrico [Parte II] Recuperado el 6 de septiembre de 2020. https://misofonia.com/2015/07/10/misofonia-criteri-diagnostici-per-un-nuovo-disturbo-psichiatrico-parte-ii/comment-page-1/

Dominguez, M. (2019) LA MISOFONÍA EN CLAVE ESTÉTICA. THÉMATA. Revista de Filosofía Nº 60, pp: 77-96

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