¿Amor o Dependencia Emocional ?

El amor, un tema que ha sido objeto de estudio para muchas disciplinas y que se caracteriza a diferencia de otros sentimientos cómo el más complejo y difícil de entender.  Es valorado por muchos cómo un sentimiento universal, por ello se ha descrito de muchas formas y se han abordado diversos aspectos del mismo. Y cómo no sería difícil de abordar sí Baumann (2005) con su descripción del amor liquido señala su vínculo con el cambio social y la transformación del mismo a la par de las estructuras sociales cómo los roles de género, las relaciones paterno filiales y el comportamiento sexual, es claro que el amor actual no se mira igual que el de otras épocas.

Otros cómo Sternberg y Weis (2006) han tratado de saltarse todo este atolladero y abordarlo desde una perspectiva más evolucionista, describiéndolo como un impulso, producto de la interacción entre sustancias químicas no más que un instinto para preservar la supervivencia de la especie, pero que ha evolucionado al mismo tiempo que la sociedad. Y es que del comportamiento amoroso devienen múltiples incidencias sobre el bienestar físico y social, de las cuales se relaciona la calidad de las relaciones de pareja y sus implicaciones tanto positivas como negativas, estas últimas presentadas en los ámbitos sociales y populares con el nombre de Dependencia Afectiva (DA) o Dependencia Emocional (DE).

Abordar la parte de nociva del amor no es algo nuevo, Platón (427 Ac- 347 ac) fue uno de los primeros, y sugirió el término “amor posesivo” para describir a aquellas personas que emprendían una persecución de su amado cómo si este fuese un objeto al cual quisiesen devorar. Kant (1724-1804) por su parte propuso el concepto amor-pasión (egoísta), aludiendo a un conjunto de sensaciones imposibles de controlar para quien las percibe. En el caso de la Dependencia Afectiva resulta una labor compleja de identificar en sus manifestaciones, ya que algunas de las conducta y esquemas de pensamientos propios de las personas que la presentan pasan desapercibidas, ya que para la persona es difícil reconocer su problemática y la aceptación social que acompaña dichas manifestaciones (Cogswell, Alloy, Karpinski & Grant, 2010).

¿Qué es la Dependencia Emocional o Afectiva?

Cabe aclarar que las definiciones de aquello que se conoce como Dependencia afectiva o emocional son tan variadas y ambiguas como el concepto mismo de amor. Actualmente respecto a esta entidad clínica existe   la necesidad de una rigurosa conceptualización y aproximación diagnóstica y diferencial de este tipo de dependencias en relación con otros conceptos afines, por lo que la definición que se presenta a continuación es una aproximación teórica de muchas.

Moral (2008) define las dependencias afectivas o sentimentales como trastornos relacionales que se caracterizan por la presencia de comportamientos adictivos en la relación amorosa y que a su vez presenta una asimetría en los roles de pareja dónde existe por parte de uno o ambas personas de la relación una actitud de dependencia a su pareja.

Moral distingue dos clasificaciones, las relaciones genuinas, aquellas con una identidad propia, esto quiere decir que son comportamientos des adaptativos o fuera de lo “normal” en una relación sentimental (dependencia emocional, adicción al amor). Y las mediatizadas que clasifica como coadicciones (codependencia y bidependencia) las cuales expresa son secundarias a trastornos adictivos (Sirvent y Moral, 2007a).

DEPENDENCIA EMOCIONAL (DE): Dependencia relacional entre dos sujetos no adictos. Se define como un patrón crónico (que se padece a lo largo de mucho tiempo) de demandas afectivas frustradas sobre una persona que se intentan satisfacer mediante relaciones interpersonales de apego patológico.

Características de la DE:

  • Posesividad y desgaste energético intenso
  • Incapacidad para romper ataduras
  • Voracidad de cariño, de amor
  • Sentimientos negativos (culpa, vacío, miedo al abandono)
  • Involucración de los dependientes emocionales en relaciones asimétricas, asumiendo una posición subordinada (sumisa).
  • Las parejas narcisistas se caracterizan por el deseo de elogios y el desprecio hacia los demás.
  • Los dependientes emocionales ensalzan a sus parejas e ignoran sus defectos, soportan e incluso aceptan como normales los desprecios y humillaciones que sufren por su parte.

BIDEPENDENCIA (BDP): Hábito relacional acomodaticio típico de un adicto o ex adicto a sustancias con un comportamiento subsumido al primariamente adictivo fruto de un aprendizaje sociopático por lo común intenso y que condiciona relevantemente el quehacer del afectado y probablemente de la persona o personas involucradas (Sirvent, 1995).

 Para aclarar esta definición ejemplifiquemos con una persona que tuvo una adicción, dicha persona aprendió de esta experiencia hábitos y conductas frutos de esta primera adicción, que por lo general condicionan todo su tiempo y actividades, en este caso la conducta adictiva se adapta y mantiene, lo único que cambia es la sustancia o en este caso la pareja.  Recordemos que una adicción para  el DSM-IV-TR (American Psychiatric Association, 2000) se   define como un patrón desadaptativo de consumo de sustancias en este caso  una conducta,  que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo.

 Características de la BDP

• Falta de conciencia real del problema

• Inhibición de la propia autonomía y delegación de la toma de decisiones

• Búsqueda obsesiva de la pareja, minimizando, obviando u ocultando sus defectos a la vez que destacando que dicha persona es la única que le estimula como el bidependiente quiere.

• Frecuentes sentimientos de vacío, sensación de inescapabilidad hacia relaciones intensas, incluso peligrosas

CODEPENDENCIA (CDP): Se trata de la particular relación de dependencia que establece un sujeto normal respecto a otro frágil o menoscabado (frecuentemente alcohólico). La Codependencia es un estilo de relación donde la pareja del adicto (alcohólico o adicto a otras sustancias psicoactivas) sostiene percepciones y conductas que reflejan su tolerancia al abuso de alcohol del paciente y un modo de vida que gira alrededor de él, convirtiéndose en su cuidador mediante un comportamiento proteccionista e híper responsable.

  • Ejercer de redentor / cuidador / sobreprotector / hiperresponsable

• Autonegligencia, se olvida de sí mismo para centrarse en el otro

• Límites del yo desdibujados

• Focaliza su vida hacia el otro

La evaluación de la Dependencia Afectiva

La evaluación de las dependencias afectivas son una tarea compleja para cualquier profesional de la salud mental debido a la interdependencia de varios factores, por un lado, los psicológicos y culturales de cada persona y por otro el desconocimiento que aún se tiene de las causas y abordajes de la dependencia afectiva cómo entidad diagnostica por parte de los profesionales de la salud que pueden estas implicados (terapeutas de pareja, psicólogos, psiquiatras, expertos en adicciones, etc.)

En su conjunto, la evaluación de las dependencias afectivas se realiza mediante el análisis de diversos planos que afectan al nivel de las relaciones de pareja y a la propia esfera persona. En relación con el papel que desempeña el psicólogo ante las dependencias afectivas hemos de mencionar que las labores psicoterapéuticas suelen ser más densas de lo habitual.  Ya que cómo menciona Moral (2008), las tres dimensiones principales de estos trastornos: vincular, personológica y adictiva, hacen delicada y compleja tanto la evaluación como la intervención.

Por ello es importante acudir a un experto en caso de identificar estar en medio de una relación donde existe la dependencia afectiva en alguna de las partes involucradas. Las desigualdades dentro de una relación no deben tolerarse ni a expensas de que llegue el cambio soñado de la situación, en todo caso lo mejor es entablar un dialogo en el cual se establezca un acuerdo donde se solicite el cumplimiento de los derechos y deberes que requiere cada uno para una tener una sana relación. Recordemos que el amor no es sinónimo de sometimiento o tolerancia de la violencia.

En conclusión, una de las mejores formas de prevención es el llevar a cabo un proceso psicoterapéutico que nos aporte una visión más amplia de nosotros mismos y nuestras relaciones. Ya que a través de este proceso podemos desarrollar herramientas que nos fortalezcan emocionalmente y que funjan como un factor de protección frente a trastornos cómo lo es la dependencia emocional y otros.

Referencias

Baumann, Z. (2005). Amor líquido, acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Madrid: FCE.

Cogswell, A., Alloy, L., Karpinski, A. & Grant, D. (2010). Assessing Dependency Using Self-Report and Indirect Measures: Examining the Significance of Discrepancies. Journal of Personality Assessment, 92 (4), 306-316.

Moral, M. V. & Sirvent, C. (2008). Dependencias sentimentales o afectivas: etiología, clasificación y evaluación. Revista Española de Drogodependencias, 33, 145-167.

Lemos, M. & Londoño, N. H. (2006). Construcción y validación del Cuestionario de Dependencia Emocional en población colombiana. Acta Colombiana de Psicología, 9, 127-140. [ Links ]

Sternberg (1988). El Triángulo del Amor: Intimidad, Pasión y Compromiso. Barcelona: Paidós. [ Links ]

Izquierdo Martínez, Sergio Andrés, & Gómez-Acosta, Alexánder (2013). Dependencia afectiva: abordaje desde una perspectiva contextual. Psychologia. Avances de la disciplina, 7(1),81-91.[fecha de Consulta 6 de Julio de 2020]. ISSN: 1900-2386. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=2972/297226904011

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